Harry Potter y el misterio de la hora perdida
Antiguamente uno anotaba la hora de una reunión en una agenda de papel: “9:30 día 12 de marzo, reunión de coordinación...”, llegaba el cambio de hora se ajustaba el reloj y eso era todo. La tinta no se borraba ni reescribía mágicamente dejando 10:30 en el papel, al menos no en nuestro mundo muggle.
Pero cada vez tenemos más magia tecnológica en nuestro m…



